Las mejores parejas cómicas de la época dorada de Hollywood: William Powell y Myrna Loy, resolviendo misterios con estilo y humor (I)

William Powell y Myrna Loy, antes y después de la saga The thin man (El hombre delgado)

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“Nunca disfruté tanto mi trabajo como cuando actuaba junto a William Powell. Era un actor brillante, un compañero encantador, un buen amigo y por encima de todo, un auténtico caballero. Lo veía frecuentemente a lo largo de los años. Lo echaré de menos terriblemente.” Myrna Loy.

 

Myrna Loy tuvo formación de bailarina y comenzó su carrera en el cine mudo a mediados de los años 20, después de algunas representaciones locales. Fue descubierta por Rodolfo Valentino, un galán mítico del cine silente. El Hollywood clásico solía recurrir a ella para interpretar a personajes exóticos y misteriosos -mujeres fatales asiáticas, etc-, especialmente durante la primera década de su carrera, seguramente propiciado por su singular belleza. Después se convertiría en la esposa ideal -simpática, abierta y sensual- al lado de William Powell, Clark Gable y otros. La MGM la promocionaba como la mujer soñada que todo hombre desearía tener.

Loy está considerada una de las actrices más populares e imprescindibles de los años 30 y 40 -la primera entrega de las 6 películas de The Thin Man en 1934, la consolidó como una estrella de gran éxito-, fue apodada la reina de Hollywood gracias a una encuesta realizada entre los espectadores. William Powell y Myrna Loy se convirtieron en dos de los más actores más queridos del público de la época, rodando juntos 14 cintas –Libeley Lady, I love you again, Manhattan Melodrama, Love Crazy, Evelyn Prentice…-. Otras parejas cinematográficas con las que también funcionaba excelentemente, fueron dos magníficos actores Cary Grant y Clark Gable.

Hizo un descanso en su trayectoria para ayudar en la II Guerra Mundial -después retornaría al cine de la mano del gran William Wyler con ”Los mejores años de nuestra vida”, sin duda, uno de sus mejores papeles dramáticos- y continuaría interpretando el perfil de esposa perfecta aunque con una personalidad muy definida, mucho más que un mero complemento del hombre. Se volvió muy activa políticamente a raíz de su participación en este conflicto armado, colaborando en la promoción de causas liberales, al lado de Richard Nixon antes de que se convirtiera en presidente. Fue la primera estrella de cine que trabajó para las Naciones Unidas.

Desde mediados de los años 50 hasta los 80, Loy fue espaciando sus apariciones cinematográficas (Lonelyhearts, The April fool, The End…), combinaría sus trabajos en el cine con su exitosa incursión en el teatro. Los últimos papeles de su carrera fueron, un personaje secundario en la película de Sidney Lumet Just Tell Me What You Want (1980) y una TV-movie al lado de Henry Fonda Summer Solstice (1981). Seguramente debido a que en su trayectoria abundan los papeles cómicos -ya conocemos la habitual tendencia de la Academia de nominar y premiar dramas, a la comedia generalmente se la infravalora, a pesar de la indudable calidad de muchos de los filmes cómicos clásicos-, aunque también demostrara ser versátil en sus escasas interpretaciones dramáticas, nunca sería nominada por una actuación en concreto, y los Oscar solucionarían este error, como frecuentemente hacen, dándole un premio honorífico en 1991.

William Powell al igual que Myrna Loy también inició su carrera en el cine silente, después de un largo recorrido teatral de una década. Empezaría a hacerse conocido con algunas películas talkies de serie B trabajando junto a la actriz Kay Francis y con cuatro películas en las cuales daba vida al detective Philo Vance. No era el galán protagonista, pero sí un intérprete muy interesante. Paso de ser un villano recurrente a interpretar a caballeros sofisticados. Paradójicamente, su imagen de actor distinguido, no correspondía con su origen humilde en la realidad. La primera cinta de la saga The Thin Man supuso también su espaldarazo definitivo, siendo nominado al Oscar como Mejor actor.

Está claro que William Powell en su vida personal tenía afición por las rubias. Se casó en segundas nupcias y se divorció de la excelente actriz Carole Lombard, y posteriormente, sería la última pareja que tuvo Jean Harlow antes de su fallecimiento. Solamente un año después, Powell contraería un cáncer y su doctor le daría una corta esperanza de vida. Saldría adelante con la enfermedad, sometiéndose a tratamientos de radioterapia. Volvería al cine en 1939, con la tercera entrega de la comedia de misterio sobre The Thin Man. Seguiría haciendo películas hasta 1955, después se retiró a Palm Springs pero continuó manteniendo el contacto con Myrna Loy. Murió a los 91 años en 1984. Loy fallecería 9 años después -en 1993 a los 88 años-.

Myrna Loy y William Powell serán recordados para siempre por los cinéfilos, por ser dos inmejorables intérpretes cómicos. Son sinónimo de elegancia, estilo y fino humor. Juntos llenaron la pantalla de magia y encanto. No tan famosos como otras parejas de la época dorada de Hollywood -Fred Astaire y Ginger Rogers, Katharine Hepburn con Spencer Tracy o Cary Grant, Judy Garland y Mickey Rooney y Doris Day y Rock Hudson- pero igual de grandes y carismáticos. Ostentan el record de ser la pareja cinematográfica que más colaboraciones conjuntas acumulan.

 

”The thin man” (La cena de los acusados), el matrimonio Charles entra en escena y enamora al público desde el principio

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The Thin Man publicado en Enero de 1934 fue el último libro que escribió Dashiell Hammett (El halcón maltés), que al contrario que sus anteriores novelas, la terminó solamente en un par de meses. No podía estar muy alejada del estilo que lo había hecho un nombre prestigioso y popular (la serie negra). Aunque ciertamente, este libro poseía un enfoque más liviano, al mezclar la clásica historia detectivesca o de misterio con la comedia de alta sociedad. El ingenioso y peculiar matrimonio formado por Nick y Nora Charles, se dedican a resolver crímenes con grandes dosis de humor y sofisticación. La versión cinematográfica dirigida por W. S. Van Dyke le da más protagonismo a la historia detectivesca, y resulta incluso más original que la novela de Hammett, al otorgarle más relevancia al matrimonio Charles y su dinámica de pareja, de esta manera el desarrollo para resolver el crimen, se convierte en algo bastante cercano a la screwball comedy. La adaptación de los guionistas Albert Hackett y Frances Goodrish -marido y mujer en la vida real- coge las mejores frases de la novela de Hammett e improvisa sobre ellas, e introducen algunas nuevas incluso mejores. Con un argumento propio de una novela de Agatha Christie, consiguen crear una historia con identidad propia.  Las películas crearon algo de polémica en la época por la afición a la bebida que tenía Nick Charles especialmente, que habitualmente aparece bebiendo. El autor de la novela, de hecho, dejó de escribir por culpa de su alcoholismo.

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Lillian Hellman (The Children’s hour), a quien Dashiell Hammett dedicó su novela, confesó que el matrimonio Charles estaba inspirado en su larga relación con él. Seguramente una versión más romántica y emocionante de lo que en realidad fue su difícil relación de más de tres décadas.

El director W. S. Van Dyke era conocido por ser rápido y eficiente. Van Dyke confió en Myrna Loy y William Powell pese a las serias dudas del productor Louis B. Mayer, jefe de la MGM -según algunas biografías, Mayer tenía bajo contrato a Powell pero no creía que la combinación Powell-Loy resultara verosímil, le avisó al realizador que sólo le dejaría rodarla con ellos si terminaba la película en dos semanas-, el director siempre creyó en el buen funcionamiento de ambos actores como pareja cómica. Acertó completamente, cuando la película se estrenó en Mayo de 1934 se convirtió en un gran éxito -que posiblemente sorprendió al Estudio MGM-, era el perfecto entretenimiento para no pensar en la Gran Depresión. El filme estaría nominado a cuatro Oscar -Mejor película, Mejor actor, Mejor guión y Mejor director-. Se hicieron 5 secuelas más. El público no se cansaba de la memorable pareja cómica William Powell-Myrna Loy. Incluso se estrenaron varios spin-offs para televisión -que contaban con una pareja distinta de actores protagonistas-.

The Thin Man introdujo un nuevo modelo de matrimonio en la cultura popular americana, Nick era el detective pero en general mantenía una relación de igual a igual con Nora -es decir, Myrna no era la esposa sumisa, tenía una personalidad marcada, era encantadora pero al mismo tiempo, temperamental e inteligente-, y tenía un papel activo en la resolución de los casos. En la novela Hammett es bastante más explícito en el terreno sexual que en la película de Van Dyke -hay una escena, donde Nora le pregunta a Charles, si tuvo una erección al abrazar a una sospechosa, y él le responde, Un poco-. La película no va tan lejos, pero sí deja entrever indicios de que son dos criaturas ardientes. Por culpa de la implantación del código Hays, el tono pícaro de la primera entrega fue suavizado en las siguientes. Son historias sencillas -pero altamente efectivas- a mayor gloria de una pareja de intérpretes sobrados de talento, carisma y clase.

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Curiosidades

  •  El sistema de estudios era tremendamente esclavista, su dureza se notaba especialmente con las estrellas. Además, de estar atadas por contrato durante unos años y un número determinado de películas, se las explotaba haciéndolas trabajar demasiadas horas por un sueldo insuficiente -en muchas ocasiones, el salario que percibían no estaba a la altura de los beneficios que obtenían por ellas-.  Era muy frecuente que los actores se quejasen por el trato recibido y demandaran una subida salarial -Bette Davis, Olivia de Havilland, Elizabeth Taylor, James Cagney…-, además de todo esto, solía suceder, que el Estudio que les representaba los encasillaba en un perfil muy concreto de personaje. Myrna Loy fue uno de ellos. Dejó de trabajar durante un año para la MGM con la firme intención de disfrutar de un aumento de salario, que se ajustara a lo que ella creía que merecía como estrella. Al final, Loy ganó la partida.

 

  •  Cuando filmaron la primera entrega de The Thin Man en 1934, Myrna Loy tenía 29 años y William Powell, 42. Se llevan 13 años entre sí. La MGM consideraba que Powell era demasiado mayor para dar vida a Nick Charles, y que Myrna estaba encasillada en papeles de mujer fatal. Curiosamente, Powell tuvo parejas bastante más jóvenes que él en la vida real. Se casó en tres ocasiones -su última esposa, la actriz Diana Lewis con la que duró 44 años, era 26 años menor que él-. Por su parte, Loy se casó y se divorció 4 veces.

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